miércoles, 30 de marzo de 2011

el valor de la vida

La vida es un interrogante para todo hombre. Dentro de la temática de este libro es muy interesante confrontar la respuesta que le dan los creyentes, los agnósticos y los ateos. Es observable en los finales de este siglo XX un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad, que es el desprecio a la vida o una "cultura de la muerte" como señala Juan Pablo II. Este hecho encuentra su explicación en las ideas materialistas que se han extendido por amplios sectores de la sociedad.
Para el creyente -coincidiendo con el sentido común- la vida es una realidad muy rica y atrayente, incluso cuando la vida está afectada por algún defecto o dolor. Cualquier valor necesita de la vida para hacerse realidad. Si no hay vida todo valor carece de sentido. Pero surge el interrogante de la muerte: la vida humana en esta tierra es limitada, acaba con la disolución del cuerpo. Todo acaba, dirá un materialista, y, en consecuencia, el sentido de la vida será conseguir el máximo placer posible y evitar el dolor; si éste aparece de una manera ineludible mejor será acabar con la vida. El instinto natural rechaza esta respuesta y la mayoría de los hombres se aferran a la vida como se indica en el libro de Job: "piel por piel, todo lo que el hombre tiene lo dará gustoso por la vida. (Job, 2, 4). La fe proporciona la razón al deseo de vivir: vivimos para algo. La vida humana es una oportunidad a través de la cual se puede conseguir una felicidad total según una vida eterna conforme a los deseos que vislumbra el corazón humano.
La moral sobre la vida es una piedra de toque clara sobre el valor de muchos planteamientos ideológicos. El cristiano respeta la vida. El materialista y el ateo la manipulan y recurrirán al aborto, a la eutanasia o al suicidio cuando surja algún problema que altere su aparente deseo de felicidad o placer. Las consecuencias son cada vez más negativas como lo atestigua la experiencia; se puede decir que el alejamiento de Dios, que es la Vida, conduce al desprecio de la vida humana que es participado de la divina.

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