jueves, 16 de diciembre de 2010

Cosmogonía Griega

                                           INTRODUCCIÓN


La cultura griega clásica es uno de los pilares de nuestra civilización occidental. Es en Grecia donde surge por primera vez la democracia, donde aparece la filosofía, pues el ser humano comienza a cuestionarse su existencia, donde el hombre se convirtió en el centro del pensamiento y en la medida de la belleza. Grecia ha dado a la Historia de la Humanidad un gran número de filósofos, historiadores, escritores, artistas y pensadores cuyas obras son reconocidas en todo el mundo.




 Grecia mantuvo a lo largo de toda su historia una fuerte unidad cultural, a pesar de su diversidad geográfica y su marcada fragmentación política, ya que el poder estaba dividido entre las múltiples «polis» o ciudades-estado independientes. Estas polis eran el núcleo de la vida política y social en Grecia y entre ellas destacaron ciudades como Atenas, Olimpia, Éfeso o Pérgamo. La evolución de la estructura social griega desde una sociedad sencilla, hasta una sociedad compleja y abierta, se desarrolló paralelamente a la evolución operada en la economía, desde una estructura basada en la tierra hasta una economía monetaria y comercial. Esa evolución está también ligada al desarrollo en el campo político, donde el desarrollo de la polis supuso la desaparición de los reyes y la consolidación de la figura del ciudadano libre, al tiempo que se establecía el modelo democrático.



                                 TEOGONÍA DE HESIODO
 
 
 Hesíodo comenzó su obra con una invocación a las Musas, quienes le inspiraron en su poema y le instruyeron en su tarea. Hesíodo describe la experiencia como un encuentro místico con los dioses. Podemos pensar que esta descripción oscila entre lo que podría ser un recurso literario y una experiencia religiosa, en la que un dios se aparece a un mortal (pastor, campesino...) y le transmite unos conocimientos. A continuación presentamos el primer fragmento de este poema:

jueves, 9 de diciembre de 2010

El dogma de la Inmaculada Concepción es un dogma de fe del catolicismo que sostiene la creencia en que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, es decir, de su ser personal, estuvo libre de todo pecado. No debe confundirse esta doctrina con la de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.




Al desarrollar la doctrina de la Inmaculada Concepción, la Iglesia Católica contempla la posición especial de María por ser madre de Jesús de Nazaret y sostiene que Dios preservó a María libre de todo pecado y, aún más, libre de toda mancha o efecto del pecado original, que había de transmitirse a todos los hombres por ser descendientes de Adán y Eva, en atención a que iba a ser la madre de Jesús, que es también Dios. La doctrina reafirma con la expresión "llena eres de gracia" (Gratia Plena) contenida en el Saludo del Ángel (Lc. 1,28) y en la oración del Ave María este aspecto de ser libre de pecado por la gracia de Dios.

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿ABORTAR O DEJAR NACER?

"Los católicos comprometidos tienen opiniones diversas sobre el aborto". Esta declaración apareció en el diario New York Times, el 7 de octubre de 1984. El anuncio fue patrocinado por el grupo de Católicas Por el Derecho a Decidir (CFFC por sus siglas en inglés y CDD por sus siglas en español); grupo que considera el aborto moralmente aceptable. El objetivo de esta organización y de sus simpatizantes, es crear tanto entre los católicos como entre los no católicos la impresión de que:
  • 1. La Iglesia Católica no tiene unidad de doctrina sobre si el aborto es una inmoralidad o no, y
  • 2. Históricamente la Iglesia Católica no ha sido consistente en su doctrina sobre el aborto.
Desafortunadamente, esta campaña ha sido aceptada por personas con poca información, tanto católicos como no católicos. Antes de considerar las declaraciones de Católicas Por el Derecho a Decidir, es necesari informar sobre dicha organización.
CFFC fue fundada en 1970. Su primer presidente fue Joseph O'Rourke, sacerdote jesuita expulsado de su comunidad religiosa en 1974. Desde el principio esta organización fue patrocinada ampliamente por compañías productoras de anticonceptivos o que se interesaban por el control de la natalidad. Además, esta organización tiene una relación estrecha con grupos a favor del aborto. Ninguna de estas compañías y grupos tienen conexión con la Iglesia Católica.1
Algunos miembros de la organización han tenido una conexión indirecta con la Iglesia Católica, pero el grupo como tal, no ha recibido apoyo o patrocinio de ningún obispo católico y por eso no puede proclamarse como una organización católica.
En este escrito vamos a considerar la enseñanza de la Iglesia, no las "opiniones" de quienes no aceptan la doctrina católica. Los obispos en unión con el Papa, constituyen el Magisterio de la Iglesia Católica, y si hay algo sobre lo que todos están de acuerdo, es el derecho a la vida de los no nacidos. Por el contrario de lo que alega CFFC, los católicos comprometidos apoyan esa enseñanza.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Veamos ahora el elemento visible de esta comunión eclesial.
¿Qué significa?
Si queremos acceder a la comunión eucarística, debemos aceptar íntegramente la constitución de la Iglesia y todos los medios de salvación establecidos en ella, y están unidos a Cristo que la rige por medio del papa y los obispos, mediante los lazos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión. Así nos lo dice el Vaticano II en la constitución Lumen Gentium, 14.

¿Qué significa aceptar íntegramente la constitución de la Iglesia?

Significa aceptar con la fe y desde la fe que Cristo quiso una Iglesia jerárquica, donde el papa es el signo y fundamento visible de la unidad total de los obispos y de los fieles . Significa que los obispos, unidos al papa y bajo el papa, son los sucesores de los apóstoles para santificar, enseñar y gobernar la Iglesia; que los sacerdotes son los primeros colaboradores de los obispos, y con ellos forman un único cuerpo sacerdotal y santifican y gobiernan desde la caridad la porción de la grey del Señor a ellos confiada bajo la autoridad del obispo.

Significa aceptar que los diáconos son los colaboradores de los obispos y sacerdotes en la administración de algunos sacramentos (administrar el bautismo, reservar y distribuir la eucaristía, asistir al matrimonio y bendecirlos en nombre de la Iglesia, llevar el viático a los moribundos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, administrar los sacramentales, presidir el rito de funerales y sepultura); también los diáconos están al servicio de la caridad.

¿Qué significa aceptar todos los medios de salvación establecidos por la Iglesia? ¿Cuáles son esos medios? Los sacramentos; los siete sacramentos.

De esto extrae el Papa unas consecuencias muy importantes.

 No se puede dar la Comunión a una persona que no esté bautizada o que rechace la verdad sobre la eucaristía.

 La eucaristía no puede ser celebrada sin una verdadera Comunión con el papa y con los obispos, con todo el clero y con el pueblo de Dios. Sería una incongruencia, pues la eucaristía crea comunión y educa a la comunión. Por tanto, en palabras más sencillas: no deberíamos celebrar la eucaristía si estamos peleados, en desacuerdo con el papa, obispo, o con uno de nuestros hermanos. La caridad, la unión fraterna es una exigencia para celebrar la eucaristía.

 Esta comunión se pone de manifiesto en la misa dominical. Allí la comunión con toda la Iglesia es anunciada y cultivada constantemente. Por eso el domingo, además de ser el día del Señor, es el día de la Iglesia.

Dado que la unidad de la Iglesia, que la eucaristía realiza mediante la misa, exige inderogablemente la completa comunión en los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos y del gobierno eclesiástico... entonces, no es posible concelebrar la eucaristía con nuestros hermanos separados, es decir, con los protestantes, anglicanos y orientales no católicos, que no aceptan la autoridad del papa. El verdadero ecumenismo no pasa por ahí, sino por la oración mutua y la caridad y el respeto.

 No obstante esto, el papa ha apuntado algo interesante: si bien los católicos no podemos celebrar la eucaristía con los hermanos separados... sin embargo, algún hermano separado, en circunstancias especiales, por el bien de su alma, y teniendo la verdadera fe en la eucaristía, puede recibir la eucaristía de un ministro católico, si está dispuesto y lo pide espontáneamente. Esto ya se contemplaba en los códigos canónicos de ambas Iglesias: católica y oriental. Incluso, el ministro católico puede administrar la confesión, la unción de enfermos a esos cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia Católica, siempre y cuando lo deseen vivamente, lo pidan libremente, y manifiesten la fe que la Iglesia Católica confiesa en esos sacramentos.

 Y al mismo tiempo, en determinados casos y por circunstancias particulares, también los católicos pueden solicitar los mismos sacramentos a los ministros de aquellas Iglesias en que sean válidos, cuando no hay a su alrededor una iglesia católica y él quedaría privado por mucho tiempo de la eucaristía y demás sacramentos. Esa comunidad no católica debe tener válido el sacramento del orden sacerdotal para que pueda hacer esto.

Que María nos ayude a vivir en Comunión con Dios, con la jerarquía y con nuestros hermanos católicos; y que apresure un poco la causa del verdadero ecumenismo para que podamos sentarnos todos como cristianos en la misma mesa y estemos todos bajo un mismo Señor y Pastor.

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